JOSÉ TUDELA: LA CASA PINARIEGA II

LA VOZ DE SORIA (21/08/1923)

Dibujo 08-20

LA CASA PINARIEGA

II

Decíamos en nuestro artículo anterior que la casa pinariega soriana, la casa rústica popular de la región noroeste de la provincia tiene características peculiares y propias. Puede ser agrupada esta casa en el grupo “septentrional” de la casa rústica española, según la clasificación de Lampérez.

En la casa popular, apenas influyen los estilos históricos, pues construidas para las necesidades de cobijo y vivienda, el régimen de vida (agrícola, ganadero o forestal), el clima de la región en que se asienta y los materiales de construcción son los elementos esenciales que determinan su estructura; viniendo después en menor escala los estilos a influir sobre ella en detalles de ornamentación.

Así pues, la casa pinariega tiene semejanzas con la casa rústica de la Montaña y con la casa vasca porque el clima de la región de Pinares más se asemeja a la de estas regiones que el clima del centro y sur de España.

Los materiales también son análogos, abundando la piedra sillar y la madera.

Y el régimen de vida más bien mixto, agrícola, ganadero y forestal a la vez, aunque la agricultura tiene bien poca importancia en esta zona.

Estas necesidades primordiales imprimen ya un sello especial a la casa pinariega y son las que la emparentan con la casa rústica del norte de España.

Pero veamos después de esto, cuales son algunas de sus características especiales.

El material generalmente empleado es la piedra sillar tan abundante en la región que adquiere a fuerza de aguas, vientos y hielos, una pátina oscura plomiza que contribuye a dar mayor carácter a esta arquitectura.

Es frecuente la mampostería pero las casas mejores -recordamos alguna de Molinos de Duero–, son de sillarejo.

Cuando escasea la piedra y en las construcciones más rústicas, es frecuente el uso del entramado de madera y los tejidos de colondas y bardas recubiertos de barro.

La fachada de la casa pinariega, mejor dicho el corte y perfil del tejado en la fachada, presenta dos variantes, una triangular, apiñonada con aguas a las dos vertientes de los costados de la casa y otra variante cortando el piñón o el frontón que resulta de esta primera disposición otro plano del tejado, quedando la fachada en forma trapezoidal a tres aguas.

El tejado en una y otra disposición avanza sobre los muros formando amplios aleros sostenidos algunas veces por labrados canecillos.

La puerta principal, presenta a su vez, dos variantes, la más corriente, adintelada con soberbio dintel en el que se inscriben con frecuencia la fecha de la construcción, el nombre del que la hizo, y sobre todo los anagramas de Jesús y María.

Sobre este gran dintel y a manera de arco de descarga, se apoya otro gran dintel con una ranura horizontal en su centro, cargando en el dintel inferior por sus extremos.

También se encuentran casas con puerta de arco y estas corresponden, generalmente, a construcciones de mayor importancia.

A los dos lados de la puerta se encuentran grandes piedras sillares o robustos troncos de árbol formando troncos de árbol formando potentes bancos a donde salen los pinariegos a tomar el sol de invierno o el fresco de las tardes y noches de verano.

Sobre la puerta y el nivel del segundo dintel se termina la fábrica de piedra y queda un hueco como si hubiera sido dispuesto para solana, que se halla cubierto con tabiques de ladrillo o adobe entramados de madera, en los que a lo más, se abren unas ventanucas.

En las casas mejores, existe efectivamente la solana o corredor, no muy grande, con balaustrada de madera sostenida por gruesos canes labrados o por cajas de piedra sobrepuestas y salientes a manera de repisa.

Otras veces, cuando la fachada es amplia, el balcón se cubre por un pintoresco tejaroz, que contribuye a dar mayor encanto y variedad al aspecto exterior de la casa.

Los huecos son pocos, para resguardarse del frío durante los largos meses invernales, ventanucas enmarcadas de piedra en la parte inferior y de madera en la de encima.

Por detrás de la casa y a los lados apenas si se abre hueco alguno, alguna rara ventanilla y la ventana pajera para meter la hierba de los prados.

Este conjunto, esta pintoresca silueta de la casa pinariega se halla coronada, rematada por el gracioso perfil cónico de la típica chimenea que contribuye a caracterizar estas construcciones.

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