PASEO VIRTUAL POR TIERRA DE PINARES – y II (Pedro Sanz Lallana)

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COSTUMBRES:

 Además de la gastronomía típica de la zona de pinares —especialmente el «ajo carretero», popularmente llamado la caldereta—, las jotas, ruedas, bailes y trajes de piñorra, hay algunos elementos de los que pocas veces se habla y también forman parte de lo serrano. Me refiero a las casas pinariegas, las casonas de los carreteros pudientes que ya se han tratado ampliamente en esta misma página de la Historia de Covaleda.

La riqueza del carretero se mostraba en la magnificencia de su casa, a la que no solían faltar anagramas, inscripciones, etc., en los dinteles de la puerta. Las casas del común solían ser bastante más sencillas, frecuentemente de madera o con paredes de adobe. La cocina de campana está pensada para caldear el recinto de una forma muy rudimentaria, casi sin aislamientos y con poco aprovechamiento del calor. Era donde se hacía la vida de hogar, se colgaba la matanza y oreaban los chorizos. A veces tenían un horno adosado para aprovechar las ascuas del fuego. Al amor de la lumbre se comía, se vivía y los mayores contaban leyendas de lobos y romances de pastores a los pequeños en los largos inviernos creando así una tradición oral ya perdida.

Otra dependencia fundamental en la casa era la cuadra, que ocupaba casi toda la planta baja y se abría a un corral trasero. El hecho de que los animales pernoctaran bajo el mismo techo que las personas, era una forma de calefacción central que caldeaba las alcobas situadas justo en la planta superior. El zaguán solía estar abierto por un portalón con arco de medio punto, que era el lugar donde se descargaban las mercancías los días de lluvia o nieve, y en el verano se tomaba la fresca o se jugaba a las cartas.

El solado o pajar es el lugar donde se almacena la hierba seca recogida hacia finales de junio, por San Pedro. Era un buen aislante contra el frío, aunque entrañaba un verdadero peligro en caso de incendio, como ocurrió en Covaleda en 1923, que ardieron 93 casas, algo más del 90% del municipio.

La parte externa suele estar construida con piedra arenisca de sillería en las esquinas y de mampostería en la zona baja. La parte media lleva ladrillos o piedra con argamasa y un entramado de maderas para darle mayor consistencia. Los dinteles de las casonas solariegas suelen llevar blasones familiares, escudos o cosas parecidas. Los suelos del zaguán suelen estar empedrados, aunque en tiempos más recientes se usó la pacina: arcilla deshecha y compactada que hacía un suelo limpio e impermeable.

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LEYENDAS:

 En la tierra de pinares han persistido algunas leyendas orales, aunque muchas se han perdido, desgraciadamente; y todas ellas aluden a hechos violentos, venganzas o encuentros con personajes atrabiliarios, pasando a ser romances de ciego o literatura de cordel como se les llamaba en el siglo XVIII.

Hay una, universalmente famosa, que es la que escribió don Antonio Machado a propósito de una visita que hizo a estos parajes: La tierra de Alvargonzález, que él ubica entre Covaleda y Vinuesa, centrando el parricidio cometido en los aledaños de la Laguna Negra. Dice el poeta que se la contó un carretero cuando iba en la diligencia de Soria a Cidones y que luego completó poniendo los detalles del paisaje que le ofrecía el valle del Duero y, sobre todo, al ver los cantiles de la Laguna. En esa leyenda escribió don Antonio unos versos con los que pretende resumir la mala catadura que para él tenían las gentes de esta tierra. Dice:

Mucha sangre de Caín

 lleva la gente labriega…

Hay una leyenda en Covaleda referida a un hombre violento que encontró la muerte «a mano airada», como he titulado una novelita que he escrito sobre la vida y milagros del Tío Melitón[1]: Un hombre violento hecho de navaja y morral. Esta leyenda se la oí a mi padre y me he permitido publicarla para que no se pierda; está prologada por Sánchez Dragó que sabe mucho de facinerosos.

Existe, también, el famoso crimen de Duruelo (1910), que enseguida fue puesto en coplas de ciego, en las que se cuenta la muerte y violación de una vaquera de 18 años, hecho que tuvo gran resonancia en la prensa provincial, así como el asesinato de un recaudador de impuestos acaecido en tierras durolenses.

No podría dejar de citar la pinochá de Vinuesa, como recuerdo de una leyenda que cuenta el enfrentamiento que hubo entre gentes este pueblo y Covaleda con motivo de la aparición de la Virgen en un pinar que ambos pueblos se disputaban. Los de Vinuesa ganaron el pleito gracias a la ayuda de sus mujeres «que atacaron a los de Covaleda con ramas de pino» y lograron quedarse con la estatua de la Virgen del Pino, mientras que los de Covaleda se resignaron con ocupar el pinar…

Como resumen de este paseo virtual por Tierra de Pinares, les voy a leer una carta escrita en 1796 por un tal Bernardo Josef, cura párroco de Covaleda, dirigida al geógrafo Tomás López, en la que le solicitaba un informe de lo que acontecía por mi pueblo en aquellas fechas. La carta dice así:                               

                                                                       Covaleda, y 24 de Junio de 1796[2]

Muy Sr mío:

En cumplimiento a la favorecida (carta) de v. m., aunque tarde por mis varias ocupaciones, debo exponer al contesto de la Suya lo que he podido adquirir, y es lo siguiente:

Este Pueblo es un lugar que se compone de doscientos vecinos poco más o menos; de oficio de Carretería y Arrieros, de los que fabrican aros y gamellas[3] finas de toda especie.Es tierra de Realengo. Su Capital y Vicaría es la Ciudad de Soria, a cuya intendencia también está sujeto, dista de ella siete leguas[4] hacia el Oriente.

Es Curato, tiene una Parroquia y un Cura del Obispado de Osma, de cuya matriz dista nueve leguas hacia el Mediodía; los Patronos son San Quirico, y Sta Julita.Tiene cuatro ermitas fuera del Pueblo, aunque en poca distancia; Al Oriente, la de la Virgen del Campo, yglesia en la antigüedad de los Monges Benitos de Oña[5] en el Arzobispado de Burgos, de quienes fue este Pueblo y su Territorio, y después lo vendieron con todos los privilegios, acciones y derechos a los vecinos de él; al Norte la de Sn Miguel, al Poniente la de las Angustias; y más allá la de San Mathias.

Dicen si en lo antiguo se intitulaba este pueblo Covalegre. Lo cierto es que de la Gran Bretaña vinieron a poblar este Lugar y los confinantes (por eso se les llama Bretos). Tiene de Término este Pueblo en todo su alrededor como unas ocho leguas; de Oriente a Poniente, como dos leguas y media, y por mejor decir tres leguas; del Norte al Medio Día casi otro tanto.Tiene la cercanía del Río Duero de medio cuarto de legua; tiene en este término dos puentes de piedra la una al Poniente (Santo Domingo), y la otra al Oriente (Puente Soria); de distancia la una a la otra de una legua corta; pasa este Río por Salduero, Molinos, cerca de Vinuesa, la Muedra y finalmente por la ciudad de Soria, al Poniente de dicha Ciudad. Tiene este pueblo muy próximos a él tres arroyos que se desgajan por la parte del Norte de la Sierra que llaman Urbión (…)

En la parte superior de esta sierra, que es a distancia de dos leguas de este pueblo hay tres lagunas bastante grandes; la una se llama la Laguna Negra en término de Soria, y dista de este término como un tiro de bala, la otra se llama la Laguna Helada. En término de este lugar, y la más alta, la Laguna de Urbión distante de este término un tiro de bala; distan entre sí estas lagunas como media legua, estando en medio la Laguna Helada a distancia proporcionada; nunca se secan; y para dar vuelta a la Negra se necesita una hora; de la de Urbión dicen los naturales que sale o dimana el Río Duero, sin embargo el Río nacer a la parte Solana de la Sierra y la Laguna estar a la parte de Umbría, debajo del mismo pico de Urbión en lo más eminente de la Sierra bien que hay una llanura grande, teniendo algún desahogo por la parte de Umbría. La Laguna Negra es de mucha magnitud y a su lado hay otro pozo mucho mas pequeño; hasta a donde llega su profundidad se ignora, por cuanto una Carga de Calzadera no le dio termino, como se ha experimentado; las aguas de ellas son buenas y saludables; la de Urbión no la he bebido; pero de las otras dos sí; siendo muy delgadas y dulces.

Esta Sierra (…) es lo más elevado de Castilla la Vieja, y aun de toda la España; (…) no siendo tan fácil de ascender a la de Urbión, pues para subirla desde el Pueblo, que casi está a la falda, se tardan mas de dos horas y media, aunque sean tres horas, y por la parte de allá mira a los Cameros Altos y a las Sierras de Valvanera, y los lugares más próximos se llaman las Viniegras, y habrá de distancia como dos leguas y media al Medio Día de la Umbría de la Sierra.

Todo su término a los cuatro ayres está por la mayor parte poblado de pinos grandes y pequeños; habiendo también entre ellos robles, hayas, acebos, avellanos y espinos.

Aunque es muy antiguo este Pueblo, en su fundación primera solo consta haber sido granja de los Monges Benitos de Oña; ignorase sus fundadores, sus armas; y sólo que de la gran Bretaña vinieron a poblar estos términos muy montuosos y ásperos, a cuyos sitios intitulan los Pelendones. Su terreno produce hierba por cuanto en él no se han inclinado sus moradores a cultivar la Sierra, por invertirsen en el trafico de Carretería, Arriería, gamellería y arería. Y así sus fábricas consisten en labrar tablas de toda especie, aros y gamellas finas, las que conducen a varias partes del Reyno; y de estos se mantienen; y para serrar las tablas tienen en este Pueblo cuatro sierras de agua; la una del Común y las otras tres de particulares.

En este Pueblo sólo hay un Maestro de primeras letras. Su Gobierno depende de la Ciudad de Soria; sin mas Jurisdicción que poder multar o castigar en 3 días de cárcel, y en la cantidad de 30 reales, y en los excesos criminales sólo pueden prender y dar cuenta al Sr Corregidor de la Ciudad de Soria, a quien compete todo Juicio; a demás hay un Procurador Síndico general, dos Regidores y un Alcalde de la Hermandad, que tiene jurisdicción en el término, y no en el Pueblo.

Sus comunes enfermedades suelen ser dolores de costado[6], tabardillo[7] y algunas tercianas[8] o cuartanas[9], pero por lo regular son pocas las que acaecen; y así se conserva la gente con bastante salud, de que resulta haber muchos viejos y viejas; siendo por lo común el número de muertos anual como unos 16 de adultos y párvulos; y de nacidos, como unos 35 sobre poco más o menos, un año con otro.

Y es cuanto en la presente materia puedo enformar a v.m. Si puedo y encuentro alguno que dibuje el Mapa del término, procuraré satisfacer a v. m. porque aunque yo lo pondría, iría muy basto y quisiera me lo dibujara un feligrés que sabe hacerlo y ahora se halla en el trafico de carretería; perdone v. m. la tardanza, y mande lo que fuese de su agrado a éste su más seguro servidor que S.M.B.

Bernardo Josef Hernández.

 

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tOS BO!..JICIOS. CALI.!E y PARIAJiE
«lEn e,llugar de la muerte hay una cruz graba.cJa en la roca del suero ( … ) de
unos qui:11Oe centímetros deJ’arga y ,la proporción com:lSpondi1e,nte de ancha … »

[1] Muerte a mano airada y el triste final de la Cabrejana (2ª Edic.)

[2] El texto está actualizado en algunas expresiones, así como su ortografía, respetando siempre el espíritu y estilo del autor.

[3] Gamellas: tiene doble significado; artesas rectangulares que servían para dar de comer a los animales y los arcos que van a los extremos de los yugos para uncir las yuntas. Ambos son válidos en este caso.

[4] Legua: 5’5 kms. la legua castellana.

[5] Oña: Población perteneciente Burgos. La razón de que las iglesias de Covaleda y Duruelo aparezcan como dependientes de este monasterio y no de San Millán, como era lo lógico, se debe a que el rey Alfonso VII (siglo XII) les concedió a aquellos monjes los diezmos y primicias de estos pueblos en atención a que su paje de lanza llamado don Ferrando, natural de estas tierras, tomó el hábito en dicho monasterio.

[6] Reúma

[7] Tabardillo: tifus exantemático que producía unas manchas en la piel. Se transmitía por el piojo verde.

[8] Tercianas: fiebres intermitentes que se producían cada tres días. Fiebres de Malta.

[9] Cuartanas: fiebres de origen palúdico que se reproducen cada cuatro días.

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