COVALEDA: ENTRE PINOS Y ROCAS (VI – Raza, Historia)

RAZA, HISTORIA

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Cuna y raíces

Del Urbión en las cumbres recostado,

ganaste al cielo hispano las alturas;

tus raíces horadan sepulturas,

en rocas vivas tu «Humus» enterrado.

Tu simbiosis genética has logrado:

celtas e íberos son progenituras;

pelendones y arévacos molduras

en tu estirpe y los bretos han tallado.

El semita también nuevo perfil,

COVALEDA, en tus gentes ha esculpido:

que alma de su alma transmitió al buril;

mozárabes tu jungla ha protegido.

Idéntico a tí mismo, en tu Pensil,

eternamente surges renacido.

Detalle de la torre campanario de la Iglesia a principios del siglo XX

Detalle de la torre campanario de la Iglesia a principios del siglo XX

Diez años de obra fueron. 1696-1705

El siglo diecinueve declinaba

y a unos gigantes vi, a vuestros abuelos,

aplomados en fe, genios en vuelos,

-también la pinariega, mula brava,

moles de piedra inmensas levantaba-

este templo erigir, góticos cielos,

diez años escalando en sus anhelos.

Pontones dirigía y se admiraba.

Cuando la última piedra colocaron,

en sangre y sudor argamasada,

clave de un arco o bóveda estriada,

ante Dios de rodillas se postraron.

¡Que en la humildad consagran sus afanes

Estos, como el Urbión, siempre titanes!

El arco parroquial

Tu piedra se ha hecho luz, tu luz corona;

horizonte sin fin tu cobertura,

trono real tu fina galanura,

perennidad que en siglos se jalona.

Covaleda, en sus celos de matrona

a sus hijos reales con ternura

privilegia esta pétrea investidura,

que en sus sienes coloca y los sanciona

emperadores de la brava sierra,

genios hereditarios de esta tierra;

afortunados pinariegos nobles,

pinos albares o silíceos robles,

¡no miréis tanto a vuestro hermoso suelo

que os olvidéis de contemplar el cielo!

pila bautismal

La pila de cristianar

En tu seno abismal cabe la historia

y magnitud de todos los pecados;

en tus entrañas quedan sepultados

y quema agua lustral la humana escoria.

Tiemblas el júbilo, aúpas la victoria

de Cristo con tus pechos dilatados

y emerges a tus hijos, encumbrados

por Dios potente hasta su misma gloria.

¡Mira cuánta verdad y cuánta roca

destella en su fulgor el Baptisterio!

Robusto pedestal, florida copa

cantan del arte el soberano imperio.

Ya el alma bautizada el cielo toca,

que vive renacida su misterio.

Tríptico al Patrón y al patrocinio

¿Por qué hoy salir a contemplar el mundo?

¿Por qué soñar en místico paisaje?

¿Por qué trepar cantando, alma salvaje,

en los pinos su cándalo profundo?

¿Por qué hoy yantar belleza en el jocundo

bosque de Covaleda, si el coraje

del Levita Lorenzo, en el herraje

de la parrilla, grita moribundo?

Si el roble es ascua, altar la roca viva;

si el brezo atiza hoy la caridad ardiente

y estimula la Iglesia primitiva

la fe apocada de cristiana gente,

¿por qué no dedicar, contemplativa,

al TESTIGO LORENZO hoy nuestra mente?

* * *

La Augusta Trinidad del Paganismo:

Poder, Placer, Tener; que adoran tantos

-tributo en aluvión a sus encantos,

sima fatal con vértigos de abismo-

Lorenzo desbancó de su divismo

a impulsos de su fe implacable y santos

anhelos de martirio, como ¡cuántos

atletas en amor del cristianismo!

La estatua se derrumba del Tirano

al soplo del espíritu cristiano;

los gozos de la carne regalada

crepitan de dolor en carne asada;

y funden el metal, ídolo de oro,

los pobres de la Iglesia, su tesoro.

* * *

covaleda 2004_0986-1 

(Con el título “PREPARAD LOS CAMINOS DEL SEÑOR” se escribió este poema con motivo de una visita pastoral a la zona de Pinares)

No allanéis, Pinariegos, vuestros montes,

ni enderecéis las curvas de la ruta,

no llenéis valles, ni cubráis la gruta,

ni abráis más luz a vuestros horizontes.

Los juegos naturales y remontes

dejad así: en su bravura hirsuta;

la roca en su lugar, la agua impoluta;

el pino caprichoso y saltamontes

no lo cortéis. ¡Que juegue con su lanza

la esgrima pendenciera a su vecino!

¡Todo conserve virginal pujanza!

Pues viene el enviado del Señor,

en nombre de Quien desde el Cielo vino,

¡basta ofrecerle, Recios, vuestro amor!

La Caldereta en “El Cubo”

Comida fraternal, carne de toro,

de pingüe condimento bien repleta,

cuece en brasa de amor: ¡LA CALDERETA!

en el pinar jocundo un día de oro.

«EL CUBO» señorial su inmenso aforo

abre a una multitud de gente inquieta

que a ritmo de sudor llega a la meta

a recoger, hambrienta, aquel tesoro.

Universal hoy naces, Covaleda,

en paisaje, en amor, tipismo y clima;

toda te das, regalas tu moneda:

en mesa y en manjar comida opina,

en danza popular ferviente rima,

¡La antorcha alumbra al fin tu noche queda!

Humor serrano entre sabio y pillo

(A las hora de yantar bajo los pinos, unos compadres sostienen este diálogo:

-“¿Cuánto tardaste en consumar tu trago?” …

-“Es que estaba viendo correr a una ardilla”).

Acarició en el éxtasis la Bota

un devoto de Baco ardientemente,

en el pinar sentado entre su gente,

comiendo sabrosísima compota;

A la cima de un pino su devota

mirada dirigió plácidamente;

y al deslizarse el líquido torrente

en las fauces, supina la cogota,

a la caza sus ojos avizores

se lanzaron por cándalos umbrosos,

que han presentido entre ellos a una Ardilla;

¡Ay! agotó en sus místicos fervores

de la Bota los senos generosos,

mas no cazó, voló a otro árbol la Pilla.

Iglesia de San Quirico y Santa Julita a principios del siglo XX

Iglesia de San Quirico y Santa Julita a principios del siglo XX

Piedras sagradas

Tus huesos han consagrado

el presente y el pasado

y … el futuro en rocas vivas,

supulturas primitivas.

Tu bello entorno limita,

COVALEDA, en una Ermita.

San Marcos está al oriente

San Matías al poniente;

al norte está San Miguel,

San Cristóbal frente a él.

Al entrar en ti me zampo

con vuestra Virgen del Campo

y, al salir, sus piedras mustias,

me despiden las Angustias.

y fuera de este confín

sale al paso San Martín.

Santos Julita y Quirico

dominan en «Peña-Pico»

con bendición celestial

desde el Templo Parroquial

a toda la población

que siente su protección.

San Lorenzo, sin capilla,

tiene asiento en su parrilla;

diez de agosto caluroso

es su templo fervoroso.

En la Plaza hay una luz,

que es piedra, brazos en Cruz;

y se santigua con ella

el agua frágil doncella.

En el monte el ermitaño

su fe en cuevas grabó antaño .

Dios te hizo un templo sublime

que tu miseria redime:

el PINAR OMNIPRESENTE,

la Roca, el Río y la Fuente.

¡Qué juntos estáis los dos,

complementarios: TU y DIOS!

Dibujo 09-04

Las tapias de los prados

Mientras hilaba la abuela

lana de oveja y carnero

con la rueca y con el huso

entre sus flácidos dedos

el ovillo y el vellón

con gran destreza moviendo,

y entretejía, nostálgica,

la historia de sus recuerdos

para solaz y advertencia

de sus atónitos nietos;

Mientras amores románticos

con la aguja de los sueños,

al hilo de la pasión,

del alma en el fino lienzo,

bordaba la moza púdica

en el balcón de sus celos;

Mientras el sol regalaba

intervalos de su fuego

en prima vera y otoño

y algún compás en invierno;

el mozo adulto y el padre,

el padre que ya es abuelo,

en los prados de la sierra,

donde pacen heno fresco

las vacas y las ovejas

al ritmo de los cencerros,

con paciencia y arte rústico

la tapia larga tejieron,

que valla su propiedad,

que guarda el ganado dentro.

La fila larga de piedras

sin argamasa o cemento,

sin tallar, una por una

de puntillas en su asiento,

-filigrana entretejida

por el hilo de un secreto-

parece que las sustenta

un milagro de los cielos.

Ruedan por la fantasía,

se derrumban allá dentro;

Su pureza virginal

heredaron de los hielos

cuando la nieve ya grávida

los concebía en su seno.

Cargadas de poesía

cada piedra con su genio

va cantando una canción

al monstruo que está fingiendo.

Bailarinas salerosas,

bailarinas de flamenco

parecen y son auténticas

castellanas de abolengo,

que su noble reciedumbre

ritman con sus coqueteos.

Cuando llega primavera

se hacen blandas, como pechos

de doncellas, pronto madres;

pues les confían sus huevos

los pajarillos celosos,

que en musicales conciertos

alegran todo el pinar;

de sus entrañas, por cientos,

saldrán un día indecisos

los milagrosos polluelos.

Las tocas, cuando no sueñas,

y están firmes en su suelo.

Parece que va a jugar

pronto con ellas el viento

-como el niño con los globos

en la plaza de su pueblo-

y esas piedras desafían

a todos los elementos:

a las lluvias y a la nieve,

a los calores y al hielo.

Parece que las hormigas

van a minar el cimiento

y ya llevan más de un siglo

inmóviles resistiendo.

En estas piedras roqueñas,

en estas piedras de acero

original pulcritud

la pátina de los tiempos

va grabando lentamente

con el buril del silencio.

En mimetismo ecológico

de las rocas aprendieron

a revestirse de plata

y de musgos a su tiempo.

Parece que tiene vida

esta tapia y movimiento;

que impresos se los dejó

el artista pinariego.

Juega coqueta en la grupa

curvilínea del terreno,

aventurando en sus ritmos

circenses atrevimientos;

serpentea por los lindes

y se asoma entre majuelos;

en los valles se anonada

y en las lomas saca el pecho.

De cuando en cuando se ahueca,

vanidosa, en agujeros

y la luz la transparenta

y el aire le narra cuentos .

Si alguna mano contraria

le abre un portillo en el seno,

sus células vivas sangran,

piden auxilio al viajero.

Un juguetón cabritillo,

entre atrevido y travieso

(es el único turista

que contemplándola veo

esta maravilla de arte,

esta fuente del progreso)

en el muro hace cabriolas

retando al temido vértigo.

Al rubricar yo la estética

de este vulgar argumento,

con todas sus gracias juntas,

quisiera – lírico acierto-

en mi espíritu extasiado

componer mi último verso.

Braulio de Miguel Ureta e Isidro Altelarrea. Primeras personas en subir con una yunta de bueyes a los Picos de Urbión (22-08-1929)

Braulio de Miguel Ureta e Isidro Altelarrea. Primeras personas en subir con una yunta de bueyes a los Picos de Urbión (22-08-1929)

La carreta

Melancolía y tiempo, ritmo y fuerza

la carreta acarrea quejumbrosa

al paso de la yunta majestuosa

que en generosos ímpetus se esfuerza.

La vara del gañán aún la refuerza

cuando sus ruedas pían una losa;

soslaya riesgos, vence trabajosa

las altas cumbres, sin que el rumbo tuerza.

Si invierno el barro, el polvo si es verano

no frenan su fatiga, siempre llega;

tal vez la esquila envía más temprano

el mensaje del triunfo en la refriega.

No busques su silueta. Arqueología

yace de un caralsol al mediodía.

PACO-CHACHE-JULIO

Partido de pelota

Canta y gime en sus ritmos la pelota,

que un mozo le imprimió caricia y drama;

en corazones mil retumba en llama

y el drama desatado en ellos bota.

Agilidad sutil en alma rota

por el coraje a su rival reclama;

el duelo en vivos lances se encarama,

la noble suerte permanece ignota.

Suelta en la cancha, rueda el comentario

a cuatro mozos blancos y fornidos

en el paréntesis de aquel calvario.

La mano ya se quiebra y el sudor

baña ardiente los músculos dolidos.

¡LA SUERTE AL FIN EL TRIUNFO DA AL MEJOR!

Este soneto pide un estrambote,

que no hay juego a pelota sin rebote.

Pues que no haya vencidos sin honor

y al pueblo en masa dad vuestro loor .

Elegia al abeto asesinado

¿No salpicó tu mano al asesino?

¿En tu ira vegetal no le condenas?

Cuando él rasgó los vasos de tus venas,

sepultando en la nada tu destino,

y desanduvo, en sombras , su camino,

quebrando a la justicia sus cadenas,

¿por qué callaste impávido tus penas?

¿por qué no denunciaste el desatino?

En primavera eterna sonreías

y te han hecho gemir, PEQUEÑO ABETO;

La altura de la torre vencerías

y quiebran tu pujanza sin respeto.

¡¡PINOS DE ESTE PINAR -CARAS SOMBRIAS-

VENID. TEMBLAD, LLORAD JUNTO A ESTE SETO! ! !

El piñón sobre una tumba

El viento tembloroso

lo dejó allí piadoso;

y se fue de callado

cuando lo hubo dejado.

Sobre la tumba fría

de mi buen padre había

ayer tarde un piñón …

Sin duda el corazón

a un pino se le ha abierto

al repicar a muerto

y han cuajado sus penas

la sangre de sus venas

y siembra vivas lágrimas

por las benditas ánimas.

Parábola sencilla,

mensajera de Dios

¡Vida en germen los dos!

El piñón y el cristiano

¡Misterio soberano!

Los dos muerte aparente;

los dos vida latente.

La pulpa seminal

dentro de su fanal

con impaciencia espera

luz en la primavera,

humus y agua en el suelo

y el milagro del cielo,

que su raíz despierte

y yerga el tallo inerte,

toda su lozanía

mostrando al nuevo día.

En aires de grandeza

exhibes tu belleza,

pino resucitado,

de un germen fecundado.

Quiero ver tu crecer,

tu sueño es mi placer.

La copa hasta las nubes

ya, omnipotente, subes;

Y por las noches, entre ellas,

Juegas con las estrellas.

Bajo la tierra parda

la eternidad aguarda,

humillado y paciente

el polvo del creyente;

pues la Palabra cierta:

ce ¡Resucita! ¡Despierta!»

de Dios, Señor de vivos

y muertos redivivos,

los huesos oirán

surgiendo a un nuevo afán.

También tú, Padre amado,

el cielo has escalado

y gozas la presencia

en tu feliz vivencia

entre ángeles y santos

y músicas y cantos

de Dios eternamente

bebiendo en el torrente

dicha imperecedera:

¡La Vida verdadera!

Guarde el recuerdo mío

este claro rocío

de Aquella nueva Aurora

mi temporal ahora.

Oda-elegía de la golondrina

INTRODUOCION

Experiencia inspiradora.

Año 1976.

Mes de agosto.

Cova1eda.

Unas golondrinas anidan en el atrio-portal de la Iglesia.

Por la mañana, al abrir las puertas del templo, me saludan inquietas, prisioneras, gozosas.

Salen, como un suspiro del alma, del nido-cuna, cantando su libertad, hacia el cielo azul.

En él bordan sutiles encajes con su vuelo incesante y rápido y, en el alma del poeta que las contempla, tejen también emociones puras, imborrables.

El Templo gótico exhala su humedad sombría vaho del invierno cuando abro las puertas grandes, anchas y altas para que el aire cálido oree las naves .

Cierto día una golondrina incauta ¿curiosa?, al visitar su nido -cara indiscreción- penetra más adentro, en la nave del templo, en su tumba.

Prisionera de él, busca la luz, la salida a los amplios espacios. Vuela sin cesar, vuela hacia las alturas.

La luz que penetra por los ventanales la sofistica.

En vuelo incesante va de una a otra vidriera, magnetizada por la luz.

Y choca con el cristal-barrera imposible.

Eleva el vuelo y se zampa con las paredes del techo.

Presintiendo el drama final, ya varios días prisionera, pretendo ayudarle para que, bajando el vuelo, encuentre la salida.

¡Vanos intentos!

Le suplico que se arrodille Si quiere vivir después volando sus infinitos ideales.

No me escucha, no me entiende. Responde un ¡pi! ¡pi! y el aleteo nervioso.

A los cinco días aparece muerta en el coro.

Mi sobrina, Nati, de tres años había vivido el drama y ve estremecida a esta ave noble, muerta en su fatal aventura.

Llora la niña incontenible y sus 1ágrimas la amortajan.

La sepultamos.

Mas, … ¡No! que en mi recuerdo vive impresa su silueta y me sugiere esta parábola:

El drama

Tengo testigos de excepción: mis ojos.

y aquella niña de cristal -tres años-

que, en su carne convulsa, tiernos daños

llega a sentir al pie de sus despojos.

Toda el alma en sus labios le decía:

-“No sueñes cielo, mira aquí la puerta

para tu libertad soñada abierta;

¡Baja y lánzate al mundo, al pleno día!”.

Mas tu romanticismo ¡ay!, golondrina,

en vuelos metafísicos cambiaste;

tan lógicos, sin plumas, los alzaste

que al fin tu cielo es tumba purpurina.

Pecado original fue tu evidencia.

-“Alta la luz en las vidrieras veo;

volar es mi poder y mi deseo”

dijo el ave divina en su conciencia.

Y voló sin desmayo hasta agotarse,

cautiva del sofisma y su nobleza,

sin cesar tropezando en la dureza

de la agnóstica piedra; y suicidarse

fue su sino fatal v su victoria

en el supremo anhelo de su vida;

pues no supo bajar, quedó fallida

para siempre su absurda ejecutoria.

El nido estaba allí cerca, caliente:

barro, plumas y embriones palpitando

de dulces emociones y esperando

del alero en la sombra, en el durmiente.

Y el cielo azul y el aire de la sierra

y el día sin ocaso, el sol brillante,

la pirueta sin fin y delirante,

MISTICA (te esperaban) DE LA TIERRA.

Tu grandeza infinita aún es pequeña,

hombre sin Dios, hombre endiosado,

y el universo entero es limitado

para quien la verdad busca y no sueña.

¡Oh nobilísima razón humana,

que en esta catedral del cosmos vuelas

en busca de la luz y siempre anhelas

la verdad en tí misma soberana!

¿qué ve tu matemática evidencia

a través de sus diáfanos cristales?

¿qué luz penetra nítida a raudales

por la vidriera impar de tu conciencia?

¿Qué choque de verdad, de luz es éste?

¿Dentro de ti, en el mundo o fuera brilla

este espejismo o esta maravilla

terrena, humana, cósmica, celeste?

No quieras ¡ay! morir en el abismo

del absurdo de tanta luz palpada;

no quieras desposarte con la nada:

¡que el absurdo conduce al nihilismo!

Humíllate y verás la única puerta

de la verdad augusta que redime

-¡DIOS, DIOS, DIOS, TAN SENCILLO Y TAN SUBLIME !-

de par en par para tu dicha abierta.

Cielo sin fin, felicidad soñada,

vuelo incesante de tu gozo pleno,

El llenará tus sueños y tu seno

¡¡¡NO MORIRAS!!! ¡¡¡EN DIOS TODO ES LA NADA!!!

foto 07

El concierto de la Banda

A la vulgaridad cierro las puertas,

vuelo sin lastre haciendo mi camino,

que a un horizonte nuevo -arte divino-

a soñar metafísica despiertas.

Mi fantasía y mi razón alertas

campan robando al cielo su destino

y la sensualidad su desatino

feroz encauza por las vías ciertas.

Arrullan ¡qué armonía! mi alma-cuna

vibraciones del cosmos y aleteos

del espíritu; duermen, ya ninguna

sensación táctil vaga sus deseos.

Romántico hoy nací -Sonora Luna-

contrapunto de un mundo en devaneos.

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