CASONAS CARRETERAS – IV

EVOLUCION HISTORICA DE LA ARQUITECTURA POPULAR EN LA TIERRA DE PINARES Y ALREDEDORES

 Plantearnos el estudio de una serie de edificaciones, que se agrupan por su función como morada de un gremio determinado, nos lleva a una inicial y somera investigación, de la evolución arquitectónica en la zona que nos ocupa.

Primeros asentamientos burgaleses del paleolítico y neolítico

Remontándonos al Paleolítico, encontramos las cuevas y abrigos naturales como primeros asentamientos conocidos. Si bien no tenían un carácter estable, existen indicios de que se retornaba a ellos de un modo habitual.

El uso de cuevas y su empleo nos lleva a suponer que se empleaba iluminación con grasas naturales.

Los yacimientos encontrados en esta zona, como los de Palacios de la Sierra, permiten afirmar que eran sencillos.

Durante el Neolítico continúan empleándose cuevas y abrigos naturales, al tiempo que aparecen cabañas provisionales realizadas con ramas y barro.

Evolución Historica

 La edad de los metales

A pesar de las escasas referencias existentes sobre la edad de bronce, se puede hablar de cabañas de planta rectangular y con esquinas redondeadas, construyéndose sus paredes con un entramado vegetal recubierto de barro y sujetándose la cubierta a dos aguas con postes de madera centrales.

En la edad de hierro se confirma una diversificación en cuanto a los materiales empleados en su construcción, teniendo una íntima relación con las posibilidades que ofrece el medio, apareciendo una de las características de la arquitectura tradicional, el empleo de los materiales locales.

Las chozas circulares excavadas en El Picacho de Santo Domingo de Silos, con unos diámetros variables entre 8 y 3 metros, disponiendo unos muros de 60 cm de espesor y los posibles fondos de cabaña circulares de unos 6 cm. de diámetro, que se aprecian en el inexcavado castro del Picón de Navas en Hontoria del Pinar, que en esta zona de pinares, también existió la vivienda circular.

Al avanzar la edad del hierro los asentamientos van conformándose en emplazamientos defensivos tipo castreños. La vivienda tiene ya planta rectangular como modelo único, presentando en los escasos yacimientos excavados una única estancia.

Epoca romana y germanización

En esta etapa aparece ya una mayor complejidad de la vivienda de los pueblos indígenas. La influencia que supuso la cultura romana en la evolución de la arquitectura, es clara a través de las excavaciones arqueológicas, que han aportado un conocimiento amplio de la vivienda.

Incorporan a la organización de la casa, un elemento significativo nuevo, el patio. Éste constituye, un claro recinto trasero a modo de corral que rodea el recinto de la casa, en la que se aprecia un pasillo, a zaguán distribuidor. Aparece ya el zaguán, figura imprescindible en la morada del carretero.

También incorporó cambios de tecnología constructiva, como la ampliación de vanos y espacios, motivados por un mejor conocimiento constructivo.

No se debe olvidar, que aparece como material de cobertura la pieza cerámica “tégula” y como recubrimiento el “estuco”, tanto en interiores como en exteriores.

La vuelta o el mantenimiento de la cultura indígena, que supuso la época tardorromana en la meseta castellana y la invasión de los pueblos germánicos, tuvo reflejo en el retorno a ocupar asentamientos anteriores, tanto cuevas, como abrigos naturales.

Necrópolis de Cuyacabras en Quintanar de la Sierra

Necrópolis de Cuyacabras en Quintanar de la Sierra

De la repoblación medieval a la edad moderna:

La rotura poblacional que produjo la conquista árabe de la Península en la meseta castellana, aunque matizada en los términos precisos, obligó a una ocupación territorial posterior y consiguiente repoblación, que en su desarrollo apenas se servirá de los asentamientos anteriores.

Ello naturalmente implica la destrucción física de la arquitectura anterior pues si hubiera existido se hubiera al menos parcialmente recuperado, aunque la escasa durabilidad de sus materiales contribuyó a ello.

Se genera entonces, un proceso constructor en los nuevos asentamientos, confluyendo tradiciones y conocimientos aportados por los diferentes grupos de pobladores de procedencia diversa, como por ejemplo los Cántabros o Gascones, que apenas habían recibido influencias durante el proceso latinizado.

Elementos significativos de este momento son las construcciones trogloditas que han llegado hasta nuestros días, en forma de iglesias, eremitorios y necrópolis rupestres, como restos de los pobladores o asentamientos a los que servían.

La causa de que aparezca este tipo de morada, es la emigración de gentes del interior hacia zonas de difícil acceso, a partir del s. VIII, coincidiendo con la invasión árabe. Se ampliará durante el s. IX y X, ya en relación con el proceso repoblador, teniendo especial intensidad en el área serrana debido a ser una zona relativamente recóndita a pesar de su meridionalidad.

Es preciso citar las iglesias semirrupestres de la Sierra que nos ocupa, que son cabeza de importantes necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en la roca, como las de “Cuyacabras” en Quintanar de la Sierra y Revenga. En ellas se refleja el empleo de sillería y sillarejo y pies derechos de madera para apoyo de la cobertura. Por algunas señales de postes y cajeados en la roca de los arranques de muro, se puede afirmar que los poblados se situaban a su lado, aunque por estar cubiertos no se puede establecer su arquitectura.

La imagen arquitectónica de esta etapa se completa con edificaciones no rupestres, con cobertura de paja. Comparables en su construcción a los restos que perviven en la montaña leonesa, denominadas casas de “teíto” e incluso a las “pallozas”. Estas edificaciones por tener su planta forma redondeada, no facilitan la evolución de la vivienda ni en planta ni en altura.

En ambos casos la compartimentación interior es prácticamente inexistente, compartiendo, en la mayor parte de los casos, personas y animales el mismo espacio. Se trata de una estructura de madera compuesta por pies derechos, que enlazan con las vigas o cabríos que forman la cubierta. Estos elementos descargan también en los muros de piedra, que hacen la función de cerramiento.

La cobertura se consigue mediante paja o cuelmos de centeno.

La pervivencia en el territorio leonés se debe a su aislamiento, cosa que en la Sierra, al igual que en el resto del territorio burgalés no ha ocurrido, gracias a las vías de comunicación romanas que lo atravesaban, y posteriormente a los caminos medievales.

Sección de una palloza. Arquitectura Popular Leonesa. J.L. García Grinda

Sección de una palloza. Arquitectura Popular Leonesa. J.L. García Grinda

A partir de finales de s. XI, es decir del segundo período de repoblación medieval, con el evidente intento real de concentrar a la población en villas medievales, surge un nuevo condicionante, el tamaño de las parcelas, que exige su adaptación en una superficie determinada.

El crecimiento en altura, que se hizo obligatorio a las edificaciones condicionadas por parcelas, hizo que se generalizase el empleo de muros aligerados, compuestos por entramados de madera rellenos de fábrica, solución denominada en esta zona como “emplenta” o “implenta”.

La evolución constructiva dependerá de los materiales disponibles en las inmediaciones y se reflejará también en la organización de las estancias, dependiendo en gran medida ésta, de las actividades en las que se ocupa el morador.

No se debe olvidar le influencia de las ocupaciones agropecuarias, no sólo en la complejidad de la distribución de los espacios, sino que también, en las edificaciones anejas a la vivienda.

Si por un lado influye la funcionalidad, por otro lo hacen los rasgos culturales, y como no, las características que los grupos de repobladores de procedencia diversa, norteña principalmente van a aportar.

La división de espacios vivideros tiende a especializarse, apareciendo una estancia principal, la cocina o el hogar, y las habitaciones o espacios diferenciados para dormir, estar, trabajar o almacenar.

Se extiende en este periodo, la utilización de teja cerámica, que tiene explicación en la comunicación norte-sur, en a que están presentes alarifes moriscos que trabajan en el territorio burgalés, en la construcción por ejemplo del Monasterio de Silos o el de al Huelgas.

En el último periodo de la edad media, se comienza a sustituir el entramado por la piedra, y en ocasiones conviven en una misma edificación. Uno de los motivos más claros es el miedo a la frecuencia y extensión de los fuegos.

Castrillo de la Reina. Burgos.

Castrillo de la Reina. Burgos.

Aparece también en esta época la casa carretera, fundamento de este estudio, que surge como respuesta a la necesidad de acoger a un buen número de carretas y de animales de tiro. Esta necesidad de albergar en su interior carretas y yuntas, es determinante para comprender su organización, en torno a un gran zaguán y con una serie de características en las que se profundiza posteriormente.

La edad moderna

Las influencias de la arquitectura culta en la arquitectura rural, sobre todo a través de la residencia de los labradores y ganaderos acomodados, se van a intensificar a partir de esta etapa. Aparece así la casona rural como una entidad plenamente identificable, caracterizada por la simetría de sus fachadas y sus elementos decorativos de época, renacentistas y barrocos. Este tipo de construcción es una simbiosis entre el palacio rural y la arquitectura tradicional, combinando el señorío con la modestia del mundo rural.

Tienen gran importancia los artesanos especializados en la construcción: carpinteros, albañiles y yeseros. Apareciendo ocasionalmente los canteros, artesanos que son auténticos maestros que proyectan, además de contratar y dirigir a oficiales, obreros y aprendices en las obras. Esto nos hace recordar que estamos estudiando una arquitectura sin arquitectos, y que los únicos técnicos en construcción son los gremios nombrados anteriormente.

Aunque la mayor parte de los canteros eran de procedencia norteña, existía en las Merindades un núcleo importante de éstos, que se desplazaban por toda la provincia.

Existe una rápida evolución, principalmente en el norte, reflejada por ejemplo en la aparición de la solana entre dos muros resaltados de la fachada, denominados muros cortafuegos y de clara influencia cántabra.

Sin embargo, esta evolución fue menos drástica en la casa carretera. De los ejemplares donde su característico porche delantero está constituido por pies derechos de madera, se evoluciona a un porche con muros laterales, del tipo cortafuegos nombrado anteriormente, y finalmente, incluido el desarrollo en altura, los porches están cerrados por fábrica de piedra y rematados por un arco de sillería, que aparece en parte de ellas en el siglo XVIII.

En la Sierra de la Demanda se sustituyó también el uso de la madera por el de la piedra, pese a ser una zona maderera.

Si bien la arquitectura ha evolucionado con el tiempo hasta llegar a la aparición de la casa carretera, como ya se ha comentado, la propia casa carretera va a presentar una evolución que a pesar de no ser muy marcada, va a ser el punto determinante en la clasificación que en páginas posteriores se hará.

Ejemplo de influencia de arquitectura culta.Vilviestre del Pinar.

Ejemplo de influencia de arquitectura culta.
Vilviestre del Pinar.

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