LA VISITA DE FRANCO A COVALEDA EN LA PRENSA

LA VISITA DE FRANCO A COVALEDA EN LA PRENSA

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Tal y como indicamos ayer en la publicación del vídeo del NODO de la visita del entonces Jefe del Estado Francisco Franco a Covaleda, aquí os dejamos lo que publicó la prensa de entonces respecto a la visita.

(se han omitido de la crónica lo que no se refería a Covaleda para hacerla más corta, si alguno tiene interés en ver los artículos enteros que pinche sobre la imagen del periódico y se descargue el pdf completo).

ABC_19480824007ABC-24.08.1948

PERIODICO ABC (24/08/1948)

EL JEFE DEL ESTADO, ENTUSIÁSTICAMENTE ACLAMADO POR LOS VECINDARIOS DE BURGOS Y SORIA Y EN EL CAMPAMENTO DE COBALEDA

 Solemne clausura de los juegos atléticos del Frente de Juventudes en la primera de dichas ciudades

 SE IMPONE AL CAUDILLO LA PRIMERA MEDALLA DE ORO DE LA PROVINCIA DE SORIA

 A los diversos actos asistieron los ministros del Ejército y Justicia, y el teniente general Yagüe

 Burgos 22. La capital presenta hoy un aspecto animadisimo. Todos los balcones y ventanas lucen colgaduras y banderas de los colores nacionales y del Movimiento. Desde las primeras horas de la mañana, han comenzado a llegar representaciones del Movimiento y de la provincia, que han querido concentrarse en Burgos para expresar al Caudillo su fervorosa; adhesión.

(…)

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FRANCO HABLA DESDE EL BALCÓN DEL AYUNTAMIENTO

 Cobaleda 23. A las cuatro y media llegó Su Excelencia el Jefe del Estado siendo recibido por una enorme multitud con estruendosas ovaciones y a los gritos de Franco, Franco, Franco. El Generalísimo pasó al salón de sesiones del Ayuntamiento, donde el alcalde, D. Anselmo García, pronuncia unas palabras de salutación. También aquí se vio obligado el Jefe del Estado a asomarse al balcón una y otra vez para corresponder a las aclamaciones de que le hacía objeto el pueblo enfervorizado y tuvo qué pronunciar las siguientes palabras para agradecer el entusiasmo que ha presidido su viaje por todos los pueblos de la región:

“Gracias por vuestro entusiasmo y por vuestro patriotismo. Conozco la honradez de vuestras costumbres, la generosidad e hidalguía con que albergáis al Frente de Juventudes, el entusiasmo por el Movimiento Nacional y el espíritu conservador de estos pueblos serranos, que han sabido guardar su riqueza forestal, mientras que otros pueblos de España la han destruido.(Grandes aplausos).

Es para mí una verdadera satisfacción el atravesar estos pueblos castellanos y sentir el calor y la honradez de sus moradores, porque la verdadera España, la España inmortal, la España honrada, la España unida salió de estos pueblos viejos de Castilla, que han tenido siempre su honradez por blasón y su entusiasmo y patriotismo por emblema. ¡Arriba España!”

10005 LLEGADA AL CAMPAMENTO Y BENDICÍON DE LA CAPILLA

Desde el Ayuntamiento, el Caudillo se dirigió al campamento nacional que el Frente de Juventudes tiene instalado, en uno de los rincones más bellos de la provincia, internado en un inmenso bosque de pinos, para los mandos menores de las Falanges Juveniles de Franco. Da entrada al campamento un monumental arco de piedra y cemento, en el alto del cual daban guardia tres cadetes con sus guiones. Encima del arco central reza la siguiente leyenda grabada en piedra: “A la perpetua memoria de la visita de Francisco Franco, por la gracia de Dios Caudillo de España, a este campamento nacional del Frente de Juventudes”. La fecha de hoy y la inscripción: “Por el Imperio hacia Dios, Viva Franco, Arriba España”.

El campamento está instalado en una explanada que circundan las tiendas de campaña en las que hacen vida de campamento ocho centurias que llevan los nombres de otros tantos caudillos de la hispanidad, entre los que figura el de Juan Domingo Perón. A la entrada del campamento formaban las ocho centurias. El Jefe del Estado a su llegada fue recibido por el delegado nacional del Frente de Juventudes, quien presentó a los mandos del campamento. Seguidamente el Caudillo ocupó una tribuna, desde donde presenció el desfile de las centurias, que fueron a formar frente a un frontal de la capilla, también construida con piedra y cemento, y que ha sido puesto bajo, la advocación de Nuestra Señora de la Fe.

El obispo de Burgo de Osma dirigió unas palabras de salutación al Jefe del Estado y bendijo la capilla. Después se cantó una salve por todos los acampados, que formaban acompañados de sus auxiliares religiosos. 

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IMPOSICIÓN AL SR. ELOLA DE LA ORDEN DE CISNEROS. DISCURSO DEL CAUDILLO

El Generalísimo presenció más tarde las tareas del campamento, que estaba dividido por equipos con sus profesores. La ejecución de trabajos periodísticos realizados por el campamento y los juegos y ejercicios de gimnasia que realizan a diario. De nuevo volvió Su Excelencia el Jefe del Estado al centro del campamento, donde ondeaban las banderas, y el delegado nacional del Frente de Juventudes pronunció unas palabras de bienvenida, a las que contestó el Caudillo con el siguiente discurso:

“Camaradas del Frente de Juventudes:

En este campo magnífico, rodeado de esta grandiosa naturaleza, después de oír la voz inspirada de vuestro prelado, que traía todo el eco de la Historia de España en esas palabras llenas de fe, bajo cuyo signo se levanta el nuevo resurgir, de nuestra Patria, habéis escuchado la elocuente de vuestro delegado nacional del Frente de Juventudes, este delegado eminente, enfervorizado en esta grandiosa misión de la formación de nuestras juventudes a que muchas veces llamamos la obra predilecta de nuestro Régimen. (Muy Bien, muy bien; grandes aplausos.) Y la llamamos la obra Predilecta del Régimen, porque la ilusión del mismo está en la juventud, como lo estuvo con ella en la batalla, como lo estará siempre en las horas difíciles. La juventud de España ha sido siempre lo misino, no ha sido nunca decadente; la juventud española tuvo siempre fe, lo mismo en los momentos de grandeza que en los de injusticia. Pudieron faltarle guías y capitanes, mas la juventud es permanente y es constante; el signo español lo lleva impreso la juventud, a la que llegan más tarde el escepticismo y los vicios de la nación. Por eso, tenemos fe en la juventud, y no podríamos hacer una obra grande, un edificio qué durase siglos, si no asentásemos nuestras bases en piedras bien firmes; en las formadas por nuestras juventudes. Mas la juventud necesita ser cuidada, estimular su buen natural, fortalecer sus virtudes, ilustrar su inteligencia, mostrarle los ejemplos gloriosos que nos llegaron, los que cayeron. Y esta es la razón de estos campamentos, en que si el marco es bello, el contenido es la flor y la esperanza de nuestra España.

Aquí practicáis el viejo precepto militar de que “para aprender a mandar es preciso primero haber aprendido a obedecer”; no olvidéis que el que manda realiza un acto de servicio penoso, porqué es más fácil obedecer que mandar.

El superior es el espejo en que el inferior se mira, y si el espejo está rugoso, no es tenso, puro y diáfano, lo que se refleja en él aparece como un monstruo. Por eso habréis de tener virtudes, grandeza de espíritu, poseer; el alma limpia de la juventud, convencidos de que no es indiferente lo que aquí se aprende. Aquí no hacemos política pequeña, no hacemos partidismos; en el campamento reside vuestro seminario, que al igual que los seminarios religiosos, forman a los escogidos para el encuadramiento de la juventud en la nación, que lo mismo que la Iglesia, necesita de sus cuadros, de sus maestros y de sus leales. No se trata de una política que pueda discutirse; la Patria es como la madre, que no se discute, y nuestra política es el servicio y el engrandecimiento de la Patria, el mantenimiento de nuestra fe, el cultivo de nuestro espíritu, la justicia social y la hermandad entre los hombres y las tierras de España. Lo que nosotros a la Patria le traemos es servicio y es sacrificio. Todo es grande, no la traemos nada de mezquino. (Muy bien, muy bien, gritos de ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!.);

Y por eso en las claves de ese arco tenéis los dos ejemplos: el monje, y el soldado; el monje con su fe, su constancia y su renunciación; el soldado con su valor, su disciplina y su espíritu de sacrificio. Si esto es así, no podemos tener ambiciones, bastardas, debemos estar siempre dispuestos al sacrificio y a dar, el pecho en la hora debida. Todo lo grande que existe en España no ha sido obra de la casualidad, ha sido obra de hidalgos, de santos y de héroes, fruto de grandes empeños, de minorías selectas, de hombres elegidos, de quienes no se han querido contaminar y a los que muchas veces llamaron locos, pero que, precisamente por su santa locura, alcanzaron el cielo y los altares o llevaron prendida la victoria en las puntas de las bayonetas.

En la vida todo es obra de fe, que hoy preside vuestro campamento con esa Santa María de la Fe, que ejerce desde este momento su patrocinio. (Se repiten los aplausos y entusiásticos gritos de ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!).

Camaradas: En la condecoración, que voy a colgar del pecho de vuestro delegado nacional está todo mi afecto a la juventud, a ese brillante Frente de Juventudes y a todos vuestros trabajos en el camino y, en el servicio de la Patria.

¡Arriba España!

(Los aplausos y vítores que acogen las últimas palabras del Caudillo, duran largo rato.)

Seguidamente impuso al camarada Elola la banda e insignias de la Orden de Cisneros, que recientemente le ha sido concedida por el Gobierno.

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FRANCO INCESANTEMENTE VITOREADO

 El jefe del Estado con el ministro de Justicia y el vicesecretario general del Movimiento, presidió el acto de arriar banderas, a continuación se rezó la oración de los caídos y se cantó el “Cara al Sol”, dando los gritos de ritual el Caudillo Franco.

Los cadetes rompieron filas y se acercaron a Su Excelencia, al que hicieron objeto de ensordecedoras aclamaciones y aplausos. Durante toda la ceremonia se habían acercado al campamento gentes de los pueblos de alrededor, pese a las grandes distancias y a los difíciles medios de locomoción con que cuentan, y se unieron a los acampados en sus manifestaciones de fervor patriótico y de adhesión inquebrantable a la persona del Generalísimo Franco.

A las siete de la tarde, el Jefe del Estado, en medio de vítores y aplausos, abandonó el campamento y se dirigió a Burgos. A todo lo largo del trayecto, fue objeto de idénticas pruebas de adhesión y cariño por parte de los vecinos de dicho pueblo, que salieron a la carretera para hacerle patente su devoción.

LA VANGUARDIA (24/08/1948) y IMPERIO (24/08/1948)

El texto del artículo es exactamente el mismo que en el ABC, por lo tanto únicamente pondremos el enlace al periódico en pdf.

la vanguardiala vanguardia 24-08-48

prensa_0190IMPERIO-24-08-1948

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