COVALEDA EN EL LIBRO DE LA MONTERIA DE ALFONSO XI (S.XIV)

EL LIBRO DE LA MONTERIA DE ALFONSO XI

Portada del Libro de la Montería de Alfonso XI

Portada del Libro de la Montería de Alfonso XI

En el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, en su capítulo VI nos habla de los montes de Soria y Burgos, donde se encuentra enclavada Covaleda.

Escrito en el siglo XIV, no solamente describe como se situaban las distintas zonas propicias para la caza, como se cazaba el ciervo, el jabalí o el oso sino que también proporciona valiosa información del paisaje.

En el primer apartado de de este tratado de caza, nos habla de la zona de la solana de esta manera:

“la garganta de Covalieda es buen monte de osso, et de puerco en verano, et son las vocerías, la una desde la cobertera por cima de la cumbre de la sierra fasta cañada Bermeja, et la otra desde Cañada Bermeja fasta el Orellar de Caplona arriba fasta el Collado de los Canales fasta el pinar de Matalobos por el Cerra Ayuso. Et la otra en el Lopadur, et la otra en las Eruelas, et la otra en Cabañares, et otras dos en Matalogos”.

De los lugares citados, hemos deducido, no sin estar muy seguros de ello que son los siguientes:

  • COBERTERA: La Cobertera
  • ORELLAR DE CAPLONA (TAPLONA): Zamplón
  • MATA LOBOS: Cuerda de Matalobos
  • LAS HERUELAS: La Iruela
  • LOPADUR: Lapaúl

No hemos localizado: CAÑADA BERMEJA, COLLADO DE LOS CANALES, FALLA BELLIDA.

Imagen sacada del libro de la Montería de Alfonso XI

Imagen sacada del libro de la Montería de Alfonso XI

En el segundo de los escritos, nos describe la garganta del Duero en su camino entre Covaleda y Salduero de esta manera:

“Los Poyales de Moña, que son catante Duero, es buen monte de osso, et de puerco en verano, et es la voceria por cima de la cumbre Catante a Duero los rostros contra los poyales, fasta en derecho de Salguero, et la otra desde Encina Corva, el somo arriba, fasta los Colladiellos, et de los Collaidellos fasta Peñota. Et son las armadas en el Camino Mayor que va de Covalieda a Salguero”

Al igual que en el apartado anterior de los lugares citados, hemos deducido, no sin estar muy seguros de ello que son los siguientes:

  • UMBRIAS DEL DUERO: Zona sur de Covaleda
  • LOS POYALES DE MOÑA: Los Poyales, o los Farallones que caen hacia el Duero.
  • SALZERO – SALGUERO: Salduero
  • PEÑOTA: La Peñota

No hemos relacionado: ENCINA CORVA y LOS CALLADIELLOS (o Covadiellos).

Destacar que en la zona de pinares Soria-Burgos predominan las zonas de caza únicamente en verano, lo que nos da una pista de las duras condiciones climatológicas que padecían nuestros antepasados durante los largos meses de invierno, de ello dan fe los numerosos escritos de la mesta donde nos dicen que las nieves eran abundantes en la zona de los Picos de Urbión, permaneciendo estas desde primeros de Octubre hasta primeros de Abril.

La abundancia de la caza en la zona de Covaleda, sobre todo de jabalí, la convertía en una zona ideal para la iniciación y aprendizaje en este deporte de muchachos de casa rica, como así consta en algunos escritos.

El oso parece haber desaparecido del macizo Soria-Burgos antes del siglo XIX porque ni Miñano en 1834 ni Madoz en 1845 mencionan su existencia, si bien queda constancia de la presencia de un oso en Regumiel de la Sierra en el año 1881, al igual que la tradición popular, nos recuerda que dicho oso se movía entre Molinos de Duero y la Laguna Negra, esto es el los montes de Covaleda, siendo muy temidos sus posibles ataques.

Una ilustración del Libro de la Montería de Alfonso XI

Una ilustración del Libro de la Montería de Alfonso XI

En la revista “La Ilustración Venatoria, vol. IV del 15 de febrero de 1881 (pag. 22, 127 y 134) informaba que “En Cobaleda, ha aparecido un oso que ha sido objeto de una batida”, lo que nos confirma la presencia de este animal en nuestros montes”.

Que era buena zona de caza la de nuestros pinares, no nos cabe ninguna duda ya que incluso en los privilegios de Alfonso X que concedió a la ciudad de Soria el 19-07-1256, así lo hace constar:

Título de Los Cazadores: “si algunos cazadores o venadores quier sean caballeros, quier otros ommes, osso o ciervo o otro venado o otra cosa que sea de caza levantaren, otro ninguno, quier sea cazador, quien non, non lo tome mientre aquellos que se levantaren fueren en pos del, hay assi el venado, o la caza fuera quita dellos, e quualquequier que lo matare, esselo pueda haber”.

Queda claro pues que los vecinos de Soria tenían derecho a cazar fueran o no caballeros. La caza popular tuvo mucho que ver con la mesta, legalizada precisamente por Alfonso X, pero también por la posible existencia de loberas y batidas comunales. Llegamos a la deducción de que la caza era abundante ya que en cuanto empezaron a escasear las piezas, como ocurría en otras zonas de España donde no se concedió esto, estos derechos de que todo el mundo podía cazar se redujeron, únicamente, a los caballeros.

Hay otro párrafo curioso relacionado con la caza y con la zona de montes Soria-Burgos:

“Otrosi, si pavones o ciervos o otros animales que son bravos por natura, fuesen en manera que sean en salvo, que se las haia quien se las tomare, si sennor no les saliere”

Entendemos que por “pavones” se refiera a los urogallos o a pavos salvajes, que por entonces podrían vivir en nuestros montes, sobre todo en zona de hayedos.

De este párrafo podemos deducir que por aquel entonces existía mucha afición a la cría de animales, ya que nos habla de la cría de animales salvajes.

LA CAZA POPULAR DEL JABALÍ

Imagen de la caza del jabalí con perros

Imagen de la caza del jabalí con perros

Un sistema de caza, probablemente muy antiguo y que aunque casi perdido en la actualidad, todavía existe un reducido grupo de valientes que lo sigue practicando, es el de la caza de jabalíes con perro y cuchillo. Esta técnica fue brillantemente descrita por Huerta Ramirez en su libro sobre Caza y Pesca escrito en 1956, describiéndola de esta manera:

 “Hay una forma de cazar usada en Burgos y Soria principalmente que también debería llamarse “ronda” y que en su humilde y silenciosa ferocidad no tiene calificación alguna.

El cazador, con dos perros de agarre (mastines casi siempre) se sumerge en las serranías tras el jabalí sin otras armas que una manta, un cuchillo (eso si, de medio metro) y los mismos perros. Con admirable constancia recorren montes y barrancas hasta dar con el cerdoso, al que azuza los perros. Estos, exponiendo cuanto sea preciso, han de sujetarle precisamente de las orejas, uno por cada lado, dando así ocasión al cazador para desjarretar al jabato si tiene el trasero al descubierto, o en el peor de los casos atacarle de frente, protegido el brazo izquierdo con la manta enrollada colgando, mientras con el derecho le asesta la fatal puñalada. Todo esto rápidamente y en silencio, pues casi siempre son furtivos los que tal hacen.

Creo que esta es la forma más dura y peligrosa de montear que conozco, y en ella exponen los perros tanto o más, por su menor número, que en las “rondas” extremeñas. En esto he visto, en pleno río Arlanza, en Burgos, un detalle extraordinario de fuerza y de valor: un perro en plena corriente del río tenía sujeto “el solo” por la punta del morro al jabalí y así estuvo luchando en el agua con él hasta que llegó el dueño, entró también al agua y acuchilló a la res. Desde luego este género de mastines burgaleses de 70 kilos de peso medio, hacen verdaderos alardes de valor y fuerza.”

De la descripción de la toponimia del Libro de Montería es corta pero significativa, ya que de ella se puede deducir que la mano del hombre únicamente aparece en el “Camino Mayor” que unía Covaleda y Salguero siendo mucho más importante la descripción de los bosques. Aparecen hayedos, roble, rebollo, pinar y avellano. La fauna que se menciona son Lobos, ciervo, venado, puerco, oso y grulla. El conjunto parece indicar una zona montañosa salvaje y boscosa, como corresponde a su condición fronteriza, apoyando la conclusión a la que llegaron Blas Tarazona y José Tudela en 1979 cuando hacen notar que la tierra Soriana debió estar poco poblada antes del siglo XVI, en que se construyeron la mayoría de las iglesias de los pueblos, si bien sabemos por otros textos de la existencia de Covaleda, ya en el año 932 por los “votos de San Millán”, pero eso es para otra historia.

Libro recomendado

Si alguno está interesado en profundizar sobre este tema, recomendamos la lectura del libro de José Antonio Valverde “ANOTACIONES AL LIBRO DE LA MONTERIA DEL REY ALFONSO XI” editado por la universidad de Salamanca en el año 2009.

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